04 septiembre 2005

Clásicos Bizarros ( I parte )

Tú, jóven de pro, sabes más de música de lo que crees. En tí reside un esteta, aunque te guste Rafaella Carrá o te hayas bajado la sintonía de Pasión de Gavilanes, como yo. Anda que no tienes tú background musical ni nada. Y sin necesidad de desperdiciar la pasta en la Rockdelux (augh). Quizá no comprendas aún el vínculo existente entre José Coronado y Jacques Offenbach, o entre Gargamel y Schubert, pero para eso estamos aquí. Para ilustarte, pequeño padawan.

Y es que vivimos rodeados de Música Clásica, amiguetes. Anunciantes, diseñadores de videojuegos, gente del cine o la animación... todos ellos han chupado de la teta de los clásicos y de ese peazo patrimonio que nos dejaron. Rebusquemos un poquito en nuestras vidas para descubrir conexiones curiosas entre un entorno pelín bizarro y las altas esferas de los clásicos.

¿Fuiste un afortunado poseedor de una GameBoy antígua? Sí, hombre, esa consola en monocromo, tan fácilmente transportable como un cerdo ibérico adulto. En aquel tocho entrañable jugamos todos como posesos al Tetris, jueguecito incluido con la consola. Personalmente, creo que era casi lo mejor que me ofreció ese aparatito, con honrosas excepciones. Joder, si hasta jugaban nuestras madres. O por lo menos la mía lo intentaba, oye.


Yo aún recuerdo los tres soniquetes rayantes que acompañaban al juego. A, B, y C-Type (R-Type no había, fíjate). Pues cual sería mi sospresa cuando un día abro un libraco de Suites Francesas de Bach y me topo (Hans) con la musiquita del C-Type del Tetris. Qué emoción, oigan. Además, era la que más me gustaba de las tres. Sin saberlo, nuestro amigo JoSeBa nos acompañaba entre tanta L y tanto cubo cabrón, que como jodían, los muy asquerosos. Además, han de saber que si fueron lo suficientemente hábiles y se pasaron el modo B en su variante más difícil, verían a un grupo de alcohólicos rusos ( valga la redundancia ) bailando al son del famoso Hopak de "El Cascanueces" de Tchaikowsky. Dos clásicos en el mismo cartucho, hala.

Y siguiendo con mi añorada GameBoy (JuegoNiño, a veces las traducciones hacen mucho daño) mencionar otro juego poco conocido pero con varios clásicos en su banda sonora. Se trata del Dr. Franken, jueguecillo en el que tenías que recuperar las piezas de tu amada Frankensteina mientras sonaba el adagio inicial de la sonata Claro de Luna de Beethoven de fondo. Y lo mejor, la pantalla de los créditos, con la fuga en do menor del primer volumen del Clave Bien Temperado (de Bach otra vez, aclaremos). Un fugón que te cagas, y que quedaba de puta madre. Y es que para estos rollos de cuatro pistas cutres, un tipo como Bach es un jodido filón, siempre queda de vicio, tan polifónico él.

Si seguimos en el universo del videojuego, pero un poco más atrás en el tiempo, nos podemos frotar las manos ante el panorama que nos ofrecen las musiquitas que se diseñaron para el Amstrad CPC o el Spectrum, esas máquinas que te regalaron tus padres para "hacer los trabajos del cole". Y es que sin saberlo, de nuevo nos hemos viciado cosa mala acompañados de remezclas sintetizadas de tipos muertos hace cientos de años. Hablamos de música, no de zumo de zombi, so bestia.

Yo reconozco que tengo una especie de desviación rara con estas sintonías (Gauntlet, Commando, Bubble Bobble, Contra (Cosmin), qué musiquillas...) y más si se trata de musiquita compuesta basándose en composiciones clásicas. Imposible no acordarse del Ghost and Goblins, que nos hizo darnos cuenta de lo sencillo que era crear un gran juego y de lo mal que le quedan los gallumbos a lunares a la gente con barba. Pues en una de las sintonías de dicho juego el compositor cita, a modo de homenaje, los primeros compases del preludio nº20 en do menor de Chopin. Olé sus huevos. Por cierto, a mi me encanta toda la música que acompaña a este juego y a su secuela (Ghost and Ghouls). De lo mejor que he escuchado en su género, no duden en hacerse con ellas si pueden.


Más apropiaciones: Parodius, un matamarcianos plagado de arreglos muy divertidos de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak ( el 4º movimiento sinomequivoco ), el vuelo del moscardón de Rimsky, el primer concierto para piano de Tchaikowsky y otras piezas famosas de Grieg o Bizet. Descacharrante. Y esto no tiene que ver con el género clásico, pero no se si soy yo, pero la banda sonora del James Pond 2 me recuerda cosa mala a la BSO de Terminator 2. Sé que es retorcido, pero para llamarme enfermo, póngase a la cola, por favor.

Pasemos a citar dos o tres cosillas sobre series de animación. Recordar que el gato de Gargamel se llamaba Azrael no tiene mucho peligro, pero creo que hay que tener algun tipo de disfunción para recordar la música que acompañaba las apariciones del maloso de turno de Los Pitufos. Ahí lo tienen, el leitmotiv wagneriano aplicado a los pitufillos. La cosa es que yo recuerdo ese soniquete más que nada porque era un arrejuntamiento de dos temas clásicos:

-Uno de los temas principales de la Sinfonía Incompleta de Schubert
-Y uno de los motivos recurrentes de Scherezade de Rimsky Korsakoff

Y quedaba muy bien, oigan.

La factoría Groening tambien tiene varios puntos de conexión con los clásicos. Sin ir más lejos, podemos oir un buen fragmento de la Sexta Sinfonía (Pastoral) de Beethoven en el capítulo en el que Marge transforma Rasca y Pica en una serie moñarras. Recientemente he visto un capítulo de las últimas temporadas en el que Marge se hace culturista y escuchamos el famoso Adagio de Barber (que sale en Platoon, tambien) y recuerdo que cuando el Pequeño-Ayudante-de-Santa-Claus se escapaba de casa, nos ponían Pedro y el Lobo de Prokofiev para acompañar la escena. Incluso hemos visto a los Simpson yendo a ver Carmen, y partiéndose a costa de la operuela.

Pero quizá una de las conexiones más jartas es la que se refiere al nombre de Leela, la intrépida y uniocular capitana de Planet Express. Para el que no lo sepa, su nombre completo es Turanga Leela, viene del sánscrito y significa "canción de amor, himno de la alegría, tiempo, movimiento vida y muerte". Estos indios si que saben economizar con el lenguaje, maldita sea. Pues el nombre de nuestra cíclope preferida se debe a una sinfonía con el mismo nombre compuesta allá por 1946-48 por Olivier Messiaen , uno de los músicos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX, con permiso de Gyorgy Ligeti y Luixy Toledo. Se trata de una de las obras más famosas en las que podamos oir las Ondas Martenot, tan propias de las pelis de sci-fi y que siempre que las oigo me viene a la cabeza Plan 9 del Espacio Exterior.

En el mundo del anime tambien se ha echado mano de Música Clásica. Por ejemplo, en la serie Slayers, en su tercera temporada ( Slayers Try, si no me equivoco ) tenemos al final un lío del copón con la clásica destrucción inminente del mundo, y todo un pifostio terrible organizado en torno a unos dragones y varias armas mágicas y blabla. Pues durante todos esos capítulos finales, para darle un tono épico-melancólico a la cosa, podemos escuchar como banda sonora un arreglo del Adagio de la 3ª Sinfonía de Brahms, que me pone de punta los pelos del escroto cada vez que lo oigo. Una sinfonía cojonuda, y ese adagio en concreto, es una música triste y hermosa como pocas. Y por cierto, a mi la serie me molaba un puñao. Y las barbas de Brahms, tambien, vean, vean.

Y como veo que me enrrollo, dejamos más morralla para próximas entregas: Copieteos a los clásicos, más televisión y publicidad con clásicos chorras. Propicios días a todos. Nos vemos.

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5 Cosas al respecto:

At 05 septiembre, 2005 11:25, Blogger Jordojopo dijo...

Je, muy bonito el mini-repaso. Yo recuerdo en el primer Resident Evil que en una parte uno de los protas tenía que tocar la sintonía del claro de luna en un piano para que se abriese una puerta secreta.

Por cierto solo veo las dos últimas imágenes.

 
At 12 septiembre, 2005 10:08, Blogger Sophia Petrillo dijo...

Sólo identifico las melodías de LOS SIMPSONS. A veces cambian algunas notas y tal, ¿quizás les piden derechos de autor? Y en tal caso, ¿quiénes los piden? ¿Lo hacen desde la tumba?

 
At 14 septiembre, 2005 16:14, Blogger Kurt_Rambis dijo...

Es la leche, pero tipos como Puccini, que murió a principios de siglo XX (1924, miro), aun generan derechos de autor. Lo cobran sus happys herederos, claro.

Y para mí que Beethoven estaría orgulloso de ponerle música a los Simpson. Y qué grandes son los números musicales de esa serie, por Dios.

Coño, se me acaba de ocurrir un hilo...

Bechitos.

 
At 14 septiembre, 2005 16:14, Blogger Kurt_Rambis dijo...

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At 19 diciembre, 2007 23:49, Blogger Ronymaru. dijo...

Que bien qeu original fonrma de nombrar a un personaje de serie. Super interesante.

 

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