29 septiembre 2005

LA FAUNA SUBGUAY

Saludos cordiales, amigos lectores. En este mi primer experimento "blog" he decidido analizar de cerca las diferentes subespecies que pueden observarse en el transporte público urbano. Más concretamente, en el metro. La mayoría de nosotros, pobres peatones o pobres pobres que no podemos pagar gasolina, nos vemos obligados día a día a hacer uso del transporte público. Y, hoy en día, esto permite conocer a una amplia gama de especímenes vivos (¡digo cho!) que no pueden verse ni en los documentales de la 2. ¡Y de qué manera!

El pedigüeño/vendedor de kleenex, mecheros, estampitas,...

Se caracteriza básicamente por un aspecto general de homeless: harapos, peleas perdidas contra el cepillo del pelo y olores varios, entre los que destaca el "eau de toilette de bar de carretera". Se sirven de distintos métodos para causar lástima, lo cual da origen a diferentes razas.

Por un lado están las explotadoras infantiles, "refugiadas de la Rumanía", bebé en ristre. Aún no me ha quedado claro si es un bebé de verdad muy endrojado o un nenuco cualquiera, porque les he visto darse más de un coscorrón con las puertas y ¡ni se han inmutado, oigas!



Otra raza, la raza mercadera, descendiente directa de los fenicios, por lo que parece, comercia con estampitas, mecheros o simples pañuelos de papel. Por último, existe la raza "ella_nunca_lo_haría", que utiliza una tara propia para inspirar pena en el público. Se arrastran lastimosamente utilizando muletas, bastones o similares; o bien proclaman a los cuatro vientos sus politoxicomanías (¿tú sabes lo que es una politoxicomanía?). Luego da gusto verles correr para llegar al siguiente vagón antes de que se marche el metro...

Yo soy cantante porque el mundo me ha hecho asíng.

Estos especímenes han digievolucionado hacia las tendencias sociales, de forma que son capaces de formar grupos (más o menos numerosos) para conseguir dinero. Se ayudan de instrumentos musicales, discmans acoplados a baffles o de su propia voz, para intentar "amenizar" el trayecto. Otros se disponen estratégicamente en pasillos de intercambio para atacar por sorpresa, como los velocirraptores... si es que está claro que son la evolución.

Hay algunos que verdaderamente tienen algo que hacer en la música, pero otros merecerían más bien un suave empujoncito a la vía. De todas formas reconozcamos que cuando uno se deja su reproductor de música, no está de más un par de acordes para evitar la cabezada.

Existe una mutación de estos especímenes hacia el entretenimiento más chabacano. Estos mutantes no utilizan la música, sino representaciones con marionetas o juegos malabares para entretener al personal. Y tampoco falta la vertiente chunga (o sea, los "dogflutes"), que kalimotxo en mano, hacen sus numeritos.

La cuarta edad (ya sé que sería la tercera, pero es que las tienen todas).

Sí señor, las abuelas del mundo merecen su propio apartado porque desarrollan un comportamiento característico cuando entran en el transporte público. Serán los gases de escape, serán las vibraciones o será el olor a humanidad, pero la trasformación que sufren las agradables ancianitas al pisar un vagón del metro es digna de un estudio de Iker Jiménez.

Al igual que Jekyll y Mr. Hyde, se produce una liberación hormonal que aumenta el ritmo cardíaco y la mala leche en general de esta parte de la población. Se vuelven feroces, incluso llegan a la agresión, y todo por encontrar un asiento libre o ser la primera en entrar al metro. Desarrollan una especial animadversión hacia las carteras de los colegiales, mientras bambolean libremente sus compras a diestro y siniestro para abrise paso. ¡Y qué colocación en el andén! Seguro que poseen sensores especiales... que tiemble la defensa de los Cowboys de Dallas... LAS OLDIES DE TORDESILLAS ESTÁN AQUÍ.

El sonado, y no hablamos de mocos... en principio.

Ni las advertencias más crueles de nuestras madres pueden ayudarnos a superar el trauma de nuestro primer encuentro con el loco del metro. La comadrona no lo sujetó bien al nacer, la medicación que necesita es muy cara o sufrió demasiadas lobotomías de chico, pero el hecho es que le faltan más tornillos que al mecano de mi hermano.

De nuevo nos encontramos con individuos muy diferenciados con una desviación clara en el comportamiento. Buscan Cristinas (¿qué tendrá de particular Cristina...?), cantan ópera al final del andén, gritan más que Isabel Coixet... o que su doble, se pasean compulsivamente,... y dan giñe. A ver quién no se rila patas p'abajo cuando se le acerca un espécimen con los ojos desorbitados, barba de años y tics abruptos...

El caco, como si el metro no fuera suficiente atraco (rodolí)

Los robos en el transporte público están a la orden del día. Y no me extraña, con los seguratas barrigones que pasean afablemente por el metro. Y no hablemos de sus perros, que todavía me sorprenden aguantándose derechos, con esa pinta de chucho abandonado y famélico. Claro que si los mantienen sin comer, luego corren con más ganas hacia la presa.

En los cacos volvemos a encontrarnos con el comportamiento social, lo cual denota inteligencia. Aunque todavía predomina el ladrón solitario. Su crecimiento es sorprendentemente veloz, casi comparable con el de los conejos. A raíz del incremento de población de esta especie se han puesto avisos por megafonía en varios idiomas, destacando el japonés. Señores nipones, por favor, no le den la cámara a cualquiera para que les haga una fotografía de grupo, que luego pasa lo que pasa...

Y hasta aquí el análisis de la fauna del underground... Sé que este artículo no es comparable a un documental presentado por Pedro Erquicia, pero si les ha interesado, dejen un comentario por ahí abajo, que hacen ilusión.

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7 Cosas al respecto:

At 29 septiembre, 2005 20:40, Blogger EstifenJouquins dijo...

Lo primero que he leído ha sido: "La Sauna Subgay" y me he puesto a temblar... :D:D:D

Dejando a un lado el tipo que no sabe tocar peor la acordeón y las donas poverinas que han dejado el metro para mangar en las terrazas de los bares, hay un grupo que me toca especialmente los huevos: las abuelas. Que mira que tienen mala leche. Y peor que las del metro son las del autobús. Yo sólo les quiero enviar un mensaje: "ANTES DE ENTRAR, DEJEN SALIR", que me he graduado de INEF en triple salto de vieja, grumf.

 
At 29 septiembre, 2005 21:49, Blogger Ms.Griss dijo...

Las abuelas casi merecen un artículo para ellas solas... qué dominio de la sátira, qué fuerza tienen las joías... ¡y se quejan de osteoporosis con los empujones que pegan!, esas miradas asesinas...

 
At 29 septiembre, 2005 22:08, Blogger Frigurón dijo...

Yo ante los empujones al salir, para hacerme paso en la nube de mongos ahí puestos, (aunque tenga que arremter contra abuelas), ni giro la cabeza:
-Directamente no veo a la gente, simplemente ando y encuentro cuerpos ahí de pie. Incluso me dicen, "eh eh!" y yo ni me inmuto, ando como si estuviera sólo en el andén.
De manera muy pancha además.

Como a mi me gustan lo estudios antropológicos serios estos de "fauna de sitios", el artículo me ha molao.

 
At 29 septiembre, 2005 23:53, Blogger vomiton dijo...

Hola,que tal, te llamas cristina??? Es el crack. Si hasta una ves se lo pregunto a un amigo!!!!!!jejejeje.

 
At 30 septiembre, 2005 02:22, Blogger Kurt_Rambis dijo...

Pues el metro de Bilbao, con eso de que es joven y tal, da gusto ir en él. Es un poco porculero ese rollo de los seguratas de "niñoquitalospiesdelasiento", "despiertaborrachodemierda" o "dejadedesollargallinasvivasparatuceremoniavudúenmediodelvagón".

Pero por lo demás, pese a que sea aún txiki, es una maravilla. Limpio, seguro, formal...

Saludox.

 
At 30 septiembre, 2005 19:12, Blogger CoRLe0nE dijo...

Hombre Eli, el "centímetro" de Bilbao es muy cuco, además de moderno y limpio.
Pero hay una clara diferencia, que no se llena tanto. Y la verdad es que me sorprendió tanta presencia de seguratas a los que increpaban unos jovenzuelos llamandoles represores y otras lindezas.
Por otra parte, el personaje de la maruji-abueli es de una complejidad tan graciosa, que es mi favorito. "la paqui ha visto un asiento vacio. ya nada puede pararla." Frase para la posteridad.
Enorme Griss. Escriba más que le leeremos con fruición.

 
At 02 octubre, 2005 16:43, Blogger Charmanderlain dijo...

Grandioso el "Te llamas Cristina?", casi muero al leerlo, JAJAJAJAJAA!!
Los locos del metro son lo mejor, como aquella señora que me encontré yo que hablaba con las cucarachas. "Corre bonito, corre" le decía al bicho. O como aquél colega mío, del cual no diré el nombre (hola Pol), que se dedica a hacer solos de guitarra con las barras del vagón, como si fueran el mástil de la guitarra.
Ole ahí, siga escribiendo, Griss!

 

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