04 enero 2006

Pequeños placeres

Leo hoy, en un infumable tratado sobre pedagogía (Maten un pedagogo al día, es un consejo de la DGT) unos apuntes sobre la inteligencia emocional, esa inteligencia con la que Punset adoctrina a los piscólogos noctámbulos. La cosa es que recordaba que para mantener un estado de ánimo alegre y feliz se debía, entre otras cosas, aprender a disfrutar de los pequeños placeres de la vida.

Vaya listos de los cojones, los tíos. Como si no supiésemos nosotros el valor terapéutico que tiene el hecho de ponerse las zapatillas de estar en casa. Esas pantuflillas, ya viejas pero que están hechas a tu pie que da gusto. Eso recupera como 10 puntos de fatiga, me figuro. Pero vamos, que porque lo de valorar lo pequeño sea una obviedad no deja de ser cierto. Es cierto que esta vida es demasiado a menudo un profundo pozo de mierda, y si no hubiese determinados momentos KitKat haría tiempo que habríamos salido por ahí con un cortauñas, un sacapuntas o algo peor, en plan Michael Douglas en Un día de Furia. Que tiene su punto la peli, por cierto.

Y es que no se si alguien aprecia en su justa medida el hecho de ir a cortarse el pelo. Me parece que a muchos varones nos da bastante por coolio ir a cortarnos el pelo. A mi, por lo menos, me da mucha pereza. Lo único que me motiva es el excelso momento en el que me lavan la cabeza. Ay amigos, valoren ese momento en el que te echan ese champú-o-lo-que-coño-sea con principios activos y aromas a arce y buñuelos con tocino. Tú ahí sentado en una butaca cómoda mientras una mujer ( joven, que huele bien, y a menudo guapa ) te lava la cabeza suavemente. Incluso algunas se lo curran y te hacen un masajito simplemente acojonante. La leche oigan. Nótese que esto no lo hacen en la peluquería del señor Manolo, la de la Interviú en la que sale Marisol y las fotos con peinados del año 84, en un alarde de modernidad.

Otro pequeño placer que alguna vez hay que catar es bañarse en bolas. No se en el caso de las mujeres, pero la sensación de libertad general y genital es formidable. Una gozada. Yo, si pudiera, me bañaba siempre en pelotas. Que levante la mano el que no haya vuelto en verano a las mil, bastante perjudicado por la playa y haya decidido pegarse un txombo matutino que te deja como Dios y mata cualquier resaca.

Analicemos también el denominado Triunvirato del Placer de la Orden de la Gula. Consiste en aunar los poderes de los tres elementos de la naturaleza para conseguir un momento de vicio quasipecaminoso. Toma ya, con la frasecita. Me refiero a algo tan simple como coger un Tigretón ( o Pantera Rosa, para el aficionado ), un batido de chocolate ( o de Fresa, para el caso anterior ) y un pei. Y ponerse en posición horizontal a practicar el noble acto de rascarse la zona escrotal, que creo que no está lo suficientemente valorado.

Se puede sustituir el Tigretón y el batido ( acaso demasiado chocolatoso, para según qué público ) por una birra y unas aceitunas o snacks al gusto. Pero que no haya que pelar, ojo, que eso es muy cansino. Del mismo modo, el peta es opcional. Desde The Foreros Weblog respetamos opciones de todo tipo, incluso a Mercedes Milá. No, bueno, espera, a Mercedes Milá casi mejor que la sodomicen con un soplete. Pero con respeto y en un ambiente sin humos, ojo.

Another moment. Delante del ordenador, uno está tan tranquilo leyendo atentamente alguna parida que pueda haber escrito algún desgraciao con demasiado tiempo libre. Como esta, fíjate. No es que lleves mucho rato, pero el suficiente para haber conseguido una postura cómoda. La cosa es que tras quince o veinte minutos, notas un runrún que ronda tu vejiga y te indica que ya estás con el pilotito encendido. Vaya. Sin embargo tu aún aguantas, esta mierda del internet está interesante y ni de coña piensas levantarte con lo lejos que queda el baño. La concentración se resiente tras otros diez minutos. Tanta presión hace que te cueste prestar atención a ese rollo tan interesante sobre la supuesta afición a la coprofagía de Acebes. “Alarma, alarma” insisten tu uretra y tu vejiga. Pero tu eres un macho, y más vago que Ramón Sampedro. Tu aguantas como está mandao. Eres capaz de seguir ahí clavado lo menos otros diez minutos. “VAMOS, VENGA, JODER!” , el cuerpo te pide un meao a gritos. ¡Si sigues un minuto más delante de la pantalla, vas a acabar reventando, vago de mierda!

Y claro, al final acabas yendo. Es entonces cuando, después de la apretadiglia-carreriglia por el pasillo, sueltas por fin esa meada larga, plácida, haciendo jueguecitos con el chorrillo. Qué gloria, qué bendición de los cielos, amiguetes. Y piensas: “Yo no sé qué es la felicidad, pero esto tiene que ser un pedacito de ella”.

Otro momento que sucede a veces y resulta profundamente reconfortante es el instante en el que abres el ojo cabreao, calentito en tu cama recien despierto, y te levantas con una mala hostia del quince. Pero descubres justo a tiempo que te has levantado hora y media antes y te puedes volver al sobre. Madre mía, con que ganas lo pillas, que sonrisilla de imbécil se te pone.

Del mismo modo, habría que valorar esos pequeños momentos de satisfacción que se producen cuando te sale un problema ( te salía, mejor dicho ) de Matemáticas. O cuando te pasas esa pantalla tan cabrona que llevas meses que ni pa Dios la sacas. Lo que me costó lo del avión de juguete del San Andreas, cagonlaputa. O la de la isla del Comandos 1. Pequeños triunfos de la vida cotidiana, oigan.

Ya lo dejo, que me rayo. Disfruten de lo pequeño en este mundo perruno, en la medida en que sea posible. Y recuerden tambien que creo que Flaubert ( ese gran centrocampista ) decía algo así como: "Las desgracias que hay que tener en cuenta no son las grandes desgracias, sino las pequeñas". Pero eso, amigos, es otro artículo.

Feliz 2054, y todo eso.

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8 Cosas al respecto:

At 06 enero, 2006 10:44, Blogger Fran González dijo...

Hay que disfrutar de las pequeñas cosas de la vida...los tebeos...los blogs XD ¿quéeee? son pequeñas, ¿no? :D

 
At 06 enero, 2006 11:05, Blogger Afrodito_A dijo...

Gran (o pequeño pero placentero) artículo.

Y yo diría más en el tema urinario; ese repelús incontrolable que hace que varios centílitros de Orín (padre de Thor y Loki) se vayan por el barranquillo.

Totalmente de acuerdo con lo del Bony, el batido y el may. Que le voy a contar a vd.

Vd no sabe quien soy yo.

 
At 06 enero, 2006 19:28, Blogger Fran González dijo...

Buen artículo Elli!

Te llamo Elli por que ya se que eres tu me lo ha dicho ROB!

MUAJAJAJAJA

 
At 09 enero, 2006 14:36, Blogger J Calduch dijo...

Muy cierto lo de retener delante del ordenador, lo fuerte viene cuando la retención se aplica también al intestino y sigues leyendo, y duele, y te levantas, y sigues leyendo de pie entre espasmos, hasta que no puedes más y vas rápido al asiento (¡con un buen tebeo, por supuesto!)

 
At 09 enero, 2006 18:08, Blogger EstifenJouquins dijo...

Ohhh... pasar frío durante todo el día y acabarlo en la cama bajo veinte kilos de mantas...

 
At 09 enero, 2006 19:29, Blogger Redivivo dijo...

¿Y ese momento en que alivias gases, via rectal despues de una reunión en la que no podías "expanderte" o via oral despues de una buena comilona?.
Impagable.

 
At 11 enero, 2006 17:40, Blogger CoRLe0nE dijo...

Una vuelta más de tuerca a la de levantarse antes de tiempo y volverse al sobre. Levantarse a la hora. Un frio que corta. Pegarse una ducha y salir congelado con el albornoz bien abrochado y maldiciendo, por supuesto. Y justo en ese momento, descubrir que es sábado/domingo y que no hay que ir al laburo. Eso amigos, no tiene precio.

 
At 16 enero, 2006 11:40, Blogger Ms.Griss dijo...

Pues a mí me da una rabia terrible despertarme antes de tiempo, porque luego me cuesta dormirme y me quedo con la sensación de haber perdido unos minutos preciosos de descanso.

El mayor placer para mí, en estas frías tardes de invierno, es arrebujarme bajo la mantita del sofa con una película, una bolsa de palomitas y una bebida carbonatada.

 

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