14 febrero 2006

Calvo Sotelo



Calvicie. Alopecia. El pelo crece hacia dentro. Si, los calvos son ( somos) especiales. Muchos chistes, muchas coñas han (hemos) tenido que aguantar. Paro como miembro de F.C.P , Futuros Calvos de Pro, se me ha autorizado a relatar porque somos una especie especial. Y, ojo, esto está basado en hechos reales:

-Somos máquinas sexuales. Por eso no tenemos pelo. Es tal el gustirrinín que producimos, que los “tirones de placer” son inevitables. Poseemos el cromosoma del amor, este actúa en el acto sexual. Producimos mucho placer, por esoc asi siempre estamos sonriendo. Por eso, cuando veáis un calvo, poneros una mano por delante y por detrás.


"Si, nena, si"


-Por el fútbol. La de victorias que hemos dado. Siempre, siempre, ya sea uno gordito, flaco, delgado...somos calvos porque siempre rematamos los córners. Si no, mirad las estadísticas.


"Al 8, que tiene menos pelo que un Pelocho""


-Así como en Underworld hay una lucha entre vampiros y hombres lobo, nuestro archi enemigo es el gremio de peluqueros. Ya desde el siglo VII a.c. que libramos una batalla por el control de la humanidad, pero de esto no puedo hablar mucho.


"Chocorrooo"


-Para que no nos caigan rayos. Y si a alguno de nosotros le ha caído, es que es un falso calvo.

Por esto, cuando veáis a un calvo, pensad que no es un pobre desgraciado, ya que os llevamos muchos años de ventaja.

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08 febrero 2006

Un Día Cualquiera -- Capítulo 10

¿Qué había pasado de verdad? Era una visión apocalíptica. La avenida estaba quebrada, con una enorme grieta, recorriéndola como un río por su cauce. A los lados habían coches, tumbados, torcidos o incluso incrustados contra los edificios, con señales de haber ardido. De hecho, había señales de fuego en muchos lados. Pero lo peor no fue eso.

Lo peor fue cuando levanté la vista. Los edificios de la avenida, que habían sido los más famosos y altos de la ciudad, ahora estaban en ruinas, como quemados, dejando sólo la estructura. Esos los que quedaban en pie. Algunos se habían derrumbado, colapsados cuando la estructura dañada no había podido soportar su propio peso.

Estaba en el suelo. No me había dado cuenta, pero mis rodillas me habían fallado y estaba en el suelo. Tarde un tiempo que se me hizo eterno en levantarme. ¿La impresión había hecho que me cayese? Noté algo caliente deslizándose por mis piernas. Me toqué. Sangre. ¿Mí sangre? Darme la vuelta. No había nadie. Arrastrarme detrás de un coche. No oía nada. No bajar la guardia.

¿Quien me había atacado? ¿Qué me había atacado? No bajar la guardia. Examinar la herida. Los dos gemelos desgarrados, aunque la herida no era profunda. No bajar la guardia. Herir lo suficiente para hacerme caer. ¿Un ..juego? ¿La sombra que había visto cerca de la casa de mi novia?. No bajar la guardia. Perdía sangre. ¡Me cago en la puta!¡Cabrón!. Sacar vendas. Parar la hemorragia. No bajar la guardia. Un movimiento...no, el viento. Primera herida vendada. Otro ruido. ¿Alguien corriendo?. No bajar la guardia. Segunda herida vendada. No puedo levantarme. Lo vuelvo a intentar. No oigo nada. Desenvaino el machete. Huelo a podrido. No bajar la guardia. Unos pies arrastrándose. Lento, demasiado lento. No me ha atacado un zombi. Pero se acerca. ¿Huelen la sangre? No lo había visto antes. He bajado la guardia. ¡Mierda! Necesito levantarme. Animo. El dolor significa que estás vivo. Venga, capullo, levántate. No volveré a bajar la guardia. Si vivo. Lo tengo encima. Creía que estaba más lejos. Estoy de pie. No puedo correr. Me enfrento al podrido. Está más descompuesto que los anteriores. Golpeo. Pierdo el equilibrio y el machete. Estoy otra vez en el suelo. Una mano podrida me aferra. Es fuerte. Acerca su boca a mi cuello. Mi mano izquierda tantea el suelo.

¡El machete! Lanzo un machetazo. Corto un cacho de carne. No es suficiente. Me muerde. Duele. Duele demasiado. Vuelvo a golpear. Me suelta. Me mira con sus ojos muertos y el machete clavado en la cabeza. Cae. Recojo el machete y el resto de mis cosas. Me levantó y me voy. Intento correr pero no puedo. Camino durante un tiempo. Pierdo sangre. Duele. Caigo. Voy a morir.

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07 febrero 2006

MAMÁ, YO QUIERO SER DEL SECÍS

Esto, damas y caballeros, lo escuché yo en una parada de metro de cuyo nombre y canción (by Modern Talking) no quiero acordarme. Es bien sabido, que el fenómeno CSI ha levantado pasiones: féminas que se desmayan ante Warrick, adoradores de las mujeres de la serie, simples fans como servidora... y un gran número de pequeños futuros Grissoms, Horatios y Taylors.

Si algo tiene CSI es que es llega, crea escuela y hace nacer una voluntad científica en los espectadores. Muchos queremos ser como ellos, y, la verdad, es más fácil de lo que parece.

Grissom ya nos demostró en el episodio titulado "Jackpot" que un supermercado de pueblo puede dotar a alguien capacitado de los productos necesarios para empapelar al más pintado. Si tenemos en cuenta que los Bazares chinos son los supermercados más completos (desde libros para colorear infantiles a películas como "buenos y peludos"), está claro que un todo a cien asiático nos brinda todo lo necesario para convertirnos en el mejor investigador criminalístico.

1.- El polvo revelador de huellas dactilares.

¿Para qué emplear caros pinceles y carbonato de plomo? En los bazares chinos disponemos de una gran variedad de polvos by Carlo di Roma, con aplicador incluído, para toda clase de superficies. Junto con un poquito de Airon-fix el tema huellas está más que solucionado. Opcionalmente pueden usarse cosméticos con brillo glossy,no son más eficaces pero la huella quedará con más glamour.

2.- Los bastoncillos para muestras.

Eh, éste es más que evidente. Los bastoncillos para los oídos llevan décadas recogiendo muestras de nuestras orejas. Más de uno tiene una técnica perfecta de barrido, que consigue extraer toda la substancia sin dañar el tímpano. Además, los de Nenuco son de colores diferentes para poder clasificarlos: los rojos para sangre, los amarillos para orines, los azules para... uh... ¡caca!,...

3.- La fuente de luz artificial (ALS).

En el episodio, utilizan un trasto parecido a una freidora con un tubito que le sale para generar luces de colores con las que poder descubrir muestras de sustancias biológicas. Esto se sustituye fácilmente con cuatro o cinco bombillas distintas y una caja de rotuladores Carioca. De esta forma, además, se puede pintar una bombilla con todos los colores del arcoiris. No verás todas las sustancias que quieras, pero con eso y un disco de los Village People, montarás una fiesta chupi-guay.

Aviso: las bombillas pueden desteñir un poco.

4.- El espectrofotómetro.

Ese cacharro es mágico. Le pones un vial con un liquidillo y te saca un dibujo chulísimo, lleno de colores, gracias al cual puedes saber la composición exacta del líquido. JA, ¿Y QUÉ MAS? Todos sabemos reconocer agua cuando la vemos. El nombre se lo inventan para poder aprovechar una subida de la música ambiental, o para empapelar a un malo maloso al que le tengan inquina. Así que este caro trasto nos lo podemos ahorrar.

5.- La cámara de fotos.

En la serie tienen unas cámaras de fotos con unos mega flashes con los que se te ve hasta el último poro de la piel. Dudo mucho que el bazar tenga estas cosas, así que tiraremos con la conocidísima cámara de fotos de coña, con su moñigote con resorte y su "cuiqui". Cada uno puede elegir su color favorito.

Me dicen los jefes que sin fotografías no se puede hacer nada y que la cámara de coña no sirve. Pues bien, elegid un compañero que dibuje muy bien y dadle una libreta ENRI y unos lápices. Luego con el photoshop se pueden hacer milagros.

6.- El microscopio.

¿Qué es el microscopio, además de un escopio muy pequeñito? Pues un trasto con dos lupas enormes para ver las cosas que son pequeñas mucho más grandes. Las gafas de tu abuela valen para lo mismo, porque, ¿has visto algo más magnificado que sus ojos a través de las gafas? Se pueden contar los conos y los bastones a través de ellas. Pues eso, se cogen las gafas más abuelescas que haya en el bazar, se ponen dentro de una cajita y se adorna con un poquito de celofán y purpurina, para que luzca más.

7.- El láser para las pruebas de balística.

Hay que ver los montajes que se curran, con unos miniláseres y muñecos de porexpan color plastidecor-carne, para deducir de dónde han venido los disparos. Aquí podemos reutilizar los adornos navideños, en concreto las minilucecillas para el árbol, para hacer nuestras pesquisas. Y en lugar de muñecos podemos tener los pósters a tamaño natural de nuestros ídolos (Franco Reyes, Amanda,...). Así nos estimulan durante el trabajo. Es muy importante no utilizar muñecas hinchables, porque al pincharla con la varilla para ver la inclinación del tiro joderíamos el invento.

8.- Los bichos.

Ningún cadáver que se precie puede permitirse el lujo de carecer de unos cientos de bichos, de cuantas más especies mejor. Luego puedes estudiarlos y dártelas de listo diciendo que si murió tal día o en tal sitio porque está la mosca huevona de Cuenca2. Pero tener bichos por ahí no es del agrado de la mayoría, así que las gominolas darán el pego. Para saber de dónde es el cadáver, no hay más que mirar en el paquete de chuches. Y de paso, cuando se acabe el caso, podemos darnos un atracón de dulce.

9.- Los frascos para muestras.

Los tipos de la televisión tienen unos frasquitos para muestras que son la bomba. Cierran perfectamente (para evitar contaminación), son bonitos y llevan hasta etiquetitas para anotar lo que se ha encontrado. Nosotros no tenemos presupuesto para tanto, por lo que nos las arreglaremos con el recipiente hermético más difícil de abrir: el huevo kinder. Compramos una caja grande, nos comemos el chocolate y podemos usar los trastitos amarillos esos para guardar pruebas. Una vez cerrado ahí no entra ni el frío.

A la hora de sacar las muestras de dentro hay que ir con cuidado. Se puede emplear la técnica del apretujón en la base del huevo (a ver qué huevo apretamos, ¿eh?) para que el capuchón salga disparado, aprovechando además la ocasión para hacer una batallita en el laboratorio, que no todo va a ser trabajo. En fin, cuando se hace "pop" ya no hay stop.

Nota: es muy importante sacar el juguete montable, o coleccionable animal antes de meter la muestra, porque si no se puede llegar a conclusiones erróneas. El juguetito puede ayudarnos a pasar el tiempo.

10.- Últimos consejos.

Es tan importante tener un buen equipo como un buen material. Así que lo primero que deberíamos tener en cuenta es el casting de selección de nuestros futuros curritos. Las normas básicas serían:

  • tiene que haber mujeres, para fomentar los mamoneos y arrimes de cebollinos que creen un curioso ambiente de trabajo.
  • tienen que estar lo más buenos posibles, para mejorar la estadística del punto anterior.
  • tiene que haber algún miembro de una etnia diferente. Podemos, por ejemplo, contratar a un japonés para que haga él las fotografías.
  • tienen que ser fáciles de mangonear, que tú eres el jefe y necesitas ciertos privilegios, ¿no?
  • por supuesto, no deben tener mayores conocimientos de la materia que tú. Así que, empóllate bien todos los episodios para tener unos cuantos trucos bajo la manga.
  • tienen que ser capaces de soportar la música electrónica - new age ambiental del laboratorio.
  • no se deben marear con la sangre. Porque no queda muy bien potar delante de la viuda.
Con esto, ya tenemos lo suficiente como para montar un laboratorio criminalístico de la mejor calidad. Así que buena suerte con los crímenes y recordad que, si hay una colilla, lo más probable es que alguien haya fumado.


Jódete Horatio, que te van a quitar el puesto

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01 febrero 2006

Un Día Cualquiera -- Capítulo 9

Caminaba por calles muertas. Avenidas, otrora populosas, ahora estaban vacías de gente, con coches vacíos parados en medio de la calzada. Como en la carretera cercana a mi casa. Esta vez no intenté entrar y poner en marcha ningún coche ¿Para qué? Sabía que no iba a arrancar. De vez en cuando veía algo moverse por el rabillo del ojo y algún muerto caminando, pero los evitaba sin problemas. Había dejado de llover, aunque el día seguía del mismo color gris plomizo y se había levantado un aire que hacía volar hojas de periódicos y bolsas de plástico.

Era una escena desoladora; los periódicos volando, el deportivo vacío, la calle desierta, el muerto que se asomaba por una esquina, el coche tumbado... ¿el coche tumbado? Empecé a correr hacia allí. Era el único coche que parecía haber sufrido algún accidente. Quizás allí hubiese pistas de los que había pasado.


Estaba al final de la calle, que daba a la avenida principal, la columna vertebral de la ciudad. Al llegar a su altura me di cuenta de que las ruedas estaban reventadas. Dentro no había nadie, aunque había mucha sangre seca y...¡Un brazo! Había un brazo seccionado, cortado seguramente por un trozo del parabrisas.


Examiné un poco más el interior del coche, aunque el hecho de tener que agacharme para buscar las cosas consiguió que le pusiese poca atención. No tenía ganas de que un zombi me atacase por la espalda. La idea hizo que un escalofrío me recorriese la espalda y me girase rápidamente.


Nada. Evidentemente, no había nadie. Me reí de mi paranoia, y seguí examinando el coche por fuera. No veía nada especial, aunque claro, yo no soy el CSI, así que seguí mi camino y llegué a la avenida principal. Dios mío...

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