13 diciembre 2005

Un Día Cualquiera -- Capítulo 5

Las puertas de cristal estaban entreabiertas. Mirando por precaución, entré en el centro comercial a un paso más acelerado del que me hubiese gustado. Dentro no había nadie y la mayoría de las tiendas estaban cerradas, pero las más grandes permanecían abiertas, así que fui al hipermercado a buscar un callejero y, quizás, alguna cosa más.

Ver todo tan vacío de actividad daba miedo. Tras coger el callejero, me dirigí hacia la zona donde esperaba encontrar linternas, ya que, si bien hasta el momento parecía haber electricidad, tenía la impresión de que sólo era cuestión de tiempo que los generadores y las centrales dejasen de funcionar si, como parecía, no había gente para mantenerlas. También cogí una mochila, un par de cuadernos, en uno de los cuales estoy escribiendo ahora, unos bolígrafos, comida, una botella de agua, pilas, una cámara de fotos y toda una serie de artículos de supervivencia(cerillas, mechero, navaja, un botiquín, etc). Cuando acabé me dirigí hacia la farmacia y cogí una serie de medicamentos. Una vez pertrechado y después de comer alguna cosa, salí de allí en dirección al centro de la ciudad. Entonces vi el zapato.

Delante de mí había un zapato solitario... lleno de sangre. O al menos, parecía sangre. Al lado, un rastro de sangre. Me agaché y toqué la sangre. Seca. Levanté los ojos siguiendo el rastro hacia una tienda de ropa. Suspiré y, armándome de valor, me dirigí hacia allí. Entré lentamente, mirando hacia los lados. Estaba extrañamente tranquilo, aunque eso era algo que siempre me había pasado cuando estaba en medio de una situación peligrosa. Aunque claro, en ese momento no sabía nada de lo que me iba a ocurrir, pero lo intuía. Avanzaba entre la ropa y los maniquíes cuando...

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