25 enero 2006

Un Día Cualquiera -- Capítulo 8

Delante de mí había otro ser muerto, otro zombi. Era un hombre vestido con mono y chaleco reflectante, sin duda un trabajador de unas obras cercanas. Su cara sin vida estaba deformada en una horrible mueca, y unos pegotes de sangre seca en su cabeza revelaban una fea herida que quizás le hubiesen causado la muerte... en caso de estar vivo.

El ser me miró con sus ojos blancuzcos y, después de soltar un gemido, se abalanzó hacia mí. Abalanzar no es la palabra adecuada, ya que su movilidad era bastante limitada y una persona andando a un ritmo normal se movería más rápido. A pesar de eso, no me confié y desenfundé la katana. Era un buen momento para probar el filo y lancé un fuerte golpe al cuello cuando estuvo a mi alcancé, decapitándole de un sólo tajo.

El muerto dejo de moverse y cayó al suelo pesadamente con un ruido seco. Mmm... por mucho que salga en las películas, es muy difícil decapitar a una persona de un sólo golpe. Sin duda, los muertos, por alguna extraña razón, eran más blandos, más frágiles. ¿Un efecto secundario de la zombificación? No lo sabía, y tampoco iba a perder más tiempo, así que salí del centro comercial pensando hacía donde podría ir.

Por una parte podría ir hacia las afueras, buscar una montaña y esperar, intentando vivir de la caza. No, no lo haría. Al menos, no ahora, sin saber si había más gente como yo, más supervivientes. Con esta idea en la cabeza, cogí el plano y me dirigí hacia el centro de la ciudad...

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23 enero 2006

Call me animal



Lo que no han conseguido los “modennos”, no lo ha conseguido ni Richard Pryor. La de cosas que han hecho. Tienen tantas influencias, que no saben quienes son. Pero de eso ya se hablará otro día. Hoy tocan dudas. Dudas recibidas en el consultorio del Doctor Varicoceles. Aquí van, pues:

-¿Sería recomendable cortarse los pelos del culo, ya que sino no da para papel higiénico?

-¿Es más honesta la película de “Al otro lado de la cama” qué el filme “Crossroad” de Britney?

-¿Los refranes son cosa de Satanás?

-¿Los animales de compañía son, en realidad, espías soviéticos?


Muy bien. Fijémonos en la ultimate cuestión. Ya son ganas tener un animal de compañía. Ganas de estar con un ser cuya vida es paupérrima. Tal vez sea eso, que tenemos un animal para animarnos: “Ey, mi vida es un asco, pero la de este es peor”.
Que si alimentarlo. Ya puede uno alimentarse a base de comida precongelada, que al bichejo en cuestión le vamos a dar de lo bueno lo mejor, de lo mejor lo superior.

El sexo. Si ya es difícil practicarlo sin que te oiga algún familiar de tu pareja, imaginaros con un animal. Seguro que piensa: “Así no, pardillo!” Que reparo. A parte, en momentos de soledad onanista, más de uno seguro que ha echado guante a su mascota. Y luego saldrá el bicho en las fotos familiares. Si supiese la abuela que Toby ha pasado de ladrar a maullar por...

Luego, odioso es cuando vas a casa de alguien y éste tiene un animal. Pocas veces el animal se comporta. Se te tira encima, te ladra, te babea...¡ Es que huelen el miedo! ¡Mentira! Lo que huelo es el pedo que me tirado como venganza por ser tan pesado. Ya digo, muy pocos animales se comportan. Pero claro, de los que se comportan, te puede tocar ese de: “te acaricio para que te quedes con mi olor”. Y bien, lo que se consigue es que el animal en cuestión ya no se separa de ti en todo el rato.

Y me dejo muchas cosas en el tintero ( que no Quintero), solamente decir que los animales tienen que ser libres y esas cosas de hippies...pero que si la gente quiere tener animales de compañía, adelante: alguien lo tiene que hacer. Alguien ha de controlarlos por si alguna vez intentan gobernar la Tierra...




"I´m the monkey of the world"



p.d.:El título del engendro este es de una canción de MC5. Por si apetese

p.d.2: Que nadie se ofenda, que to he tenido un animal

p.d.3:Esto lo puse acá para el gran público, ya que está en el otro blog ;)

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17 enero 2006

Mails Típicos

¡A un amigo le ponen Internet! Todo parecen alegrías

a) Por fin le vas a tener que dejar de bajar cds y películas.

b) Alguien más para tertulias messengeras

c) No hará falta irse a Corcos del Valle un domingo que llueve un diluvio universal para pasarse unas fotos.

d) Ahorro de teléfono si se esta lejos.

A uno le empiezan a asediar con preguntas como ¿Qué es un peer to peer? ¿Qué es eso del Messenger? ¿Donde van las cosas que me descargo? ¿Cómo grabo un Cd?¿Donde veo porno?¿Porque el Explorer me cambia la página de inicio a una pagina donde sale una tía chupándosela a un caballo? ¿Se puede cambiar el ratón para manejarle con la mano izquierda?

Prometo que alguien me pregunto de forma totalmente seria si era necesario poner una cita pastelosa o transcendental en el nick del Messenger.

¿Y aquí dices que salen mujeres que nos desvian del camino para alcanzar el nirvana?

Es una frase breve y pasajera que todos hemos pasado y se hace con gusto por un amigo. Pero de repente te pide el correo, y uno inocente se lo da alborozado. Y con eso no, ahí se llega uno a saturar. Cada vez que a alguien le instalan Internet y se crea una cuenta de correos, descubre las posibilidades de los e-mails, y se produce en la bandeja de entrada una invasión desbordante de mails. Les hay que te los han mandado muchas veces con los que se hace la vista gorda porque estaban bien las 25 primeras veces que te llegaron y son graciosos, pero luego llegan los TIPICOS. Y ahí uno se enciende.

Por eso pediría a los señores de Hotmail, Yahoo, Gmail, que en las condiciones de aceptación de la creación de la cuenta de correo añadieran el siguiente Hexálogo.

1) La niña que se muere en 6 meses si no le das dinero para una operación cerebral a estas alturas debe de llevar 5 años muerta al menos. Por lo menos pido que actualicen el mail y pidan el dinero para una corona de flores en su memoria.

2) ¡Un gato si crece dentro de una botella se muere! Lo único capaz de crecer dentro de una botella son los barcos de modalismo, si excluimos alguna práctica sexual estrambótica.

3) Una lista de más de 30 respuestas no es “unas preguntas sobre ti”, sino un interrogatorio de la GESTAPO. Preguntas como ¿Boca o River? No tiene sentido en España. Que demonios es ¿Quilmes? ¿Una cerveza, un equipo de fútbol?

4) Los correos de “que se cumplan tus deseos” acompañados de dibujos adorables o fotos de paisajes NO SE CUMPLEN. Repito, NO SE CUMPLEN. Tras 2000 mensajes he comprobado que no cae nada de lo que pido ni por pura estadística.

5) Hotmail sigue siendo gratuito. Cada 3 meses lo van a hacer de pago. En caso de contestar al mail diciendo que es un bulo, la frase típica va a ser "Que si, que lo han dicho en la tele"

6) Reenviar un mail no genera dinero, por muy filantrópica que sea la causa. Jesucristo no ha hecho milagros vía Internet todavia. En caso de hacerlos le rogaría que me arreglara la impresora vía Modem.


Post-scriptum: Para la elaboración de este artículo he contado con la inestimable colaboración del autor del blog A colchonetazos, Esta linkado a la derecha. Ojala que en la sección de comentarios, soltéis los millares de típicos que se me han escapado, como por ejemplo el mail gracioso que trata acerca de los mails tipicos.

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16 enero 2006

Un Día Cualquiera -- Capítulo 7

Cuando me recuperé de la impresión examiné el cuerpo y cogí la porra que llevaba. No creía que fuese a ser muy útil, pero era reconfortante tener un arma en las manos. Una idea me vino a la mente. Necesitaba armas. Armas de fuego o cortantes. Con ese pensamiento salí de la tienda.

Sólo encontré una tienda que pudiese tener algo que me fuese útil. Era una tienda donde vendían diversos objetos, entre ellos armas de fogueo y espadas. Por suerte, no tenía persiana metálica, aunque la puerta estaba cerrada, así que busqué algún objeto pesado para romper la puerta de cristal. Otra vez encontré como aliado a un extintor y, utilizando todas mis fuerzas, lo lancé contra la puerta. Esperaba que rebotase, pero en lugar de eso la puerta se rompió en pedacitos que se desmoronaron como granizo.

¡TRIIIIIIIIIIIIIING! ¡La alarma! No había caído en ese detalle. Un pensamiento me vino a la cabeza: ¿Los muertos escuchan? Azuzado por esta idea, me introduje con velocidad en la tienda. Empecé a buscar rápidamente con la vista objetos que me sirviesen, posándose mis ojos en las espadas. Sabía que la mayoría servían más como garrotes que como espadas, pero quizás las katanas que se exhibían pudiesen serme de más utilidad. Cogí el daisho que me parecía más aceptable (el wakizashi hasta parecía afilado) y me puse a buscar entre las armas de aire comprimido. Evidentemente no eran armas de verdad, pero al menos podrían servirme para aturdir o para dar el pego. Fui fijándome en las que parecían tener mayor potencia y al final cogí un subfusil y una escopeta, y, después de coger unos prismáticos y un machete que me até en la pantorrilla, salí de la tienda.

Una vez fuera me dirijí hacia la puerta de salida del centro comercial, pero antes vi que me esperaba una desagradable sorpresa...

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10 enero 2006

Los Chulos son pa cuidarlos

Lo prometido es deuda, y es mi deber comentar este disco, que no por ser conocido deja de ser hilarante, si bien lo más divertido es ver la cara que se les queda a los que no conocen este engendro cuando lo escuchan por primera vez y reconocen a su autor. Como reza el título, el documento sonoro que voy a comentar no es otro que el inefable Los Chulos Son Pa Cuidarlos, de ese gran artista que en su tiempo fue conocido con el nombre de Alejandro Magno. Por desgracia, el medio hombre (en ambos sentidos) que nos ocupa se rindió ante la tentación de una vida lujosa en Miami al servicio de la SGAE, y hoy día es famoso dentro de su estilo convencional y aburrido. Su nombre artístico actual es Alejandro Sanz.

Cabe destacar que este engendro, del cual cuenta la leyenda que en su día se editaron 500 copias y se vendieron 75, es ahora conocidísimo en toda España debido a la gran difusión de la que ha gozado gracias a Internet. Además, está considerado (con acierto, en mi opinión) como una de las obras cumbres de la serie Z española, llegando a cotas alcanzadas sólo por grandes maestros como Luixy Toledo o El Payo Juan Manuel. Es interesante también el hecho, no repetido aún, de que este espanto reúne las tres mayores características que dotan de bizarrez a cualquier pieza sonora o audiovisual que se precie; en primer lugar, por razones obvias, se halla la música (por llamarla de algún modo). Sólo con escuchar las primeras notas de la canción que da título al disco, el oído entrenado reconoce inmediatamente uno de los estilos ¿musicales? más prolíficos en materia de basura. Sí, amigos, se trata ni más ni menos que de una especie de RUMBA light (más cerca del Fary que de Los Chichos), sólo que el bueno del Sr. Magno le ha añadido unos toques discotequeros/feriantes muy de finales de los 80 o principios de los 90 (recordemos que la cosa ésta data del 89), incrementando exponencialmente su valor como ejemplo de desecho musical.

La segunda característica bizarra es la letra. Salvo alguna excepción como la bizarrísima Tom Sayer (sic), las canciones tratan básicamente sobre macarreo, tal como reza el título del disco, y algunas de ellas podrían servir de inspiración a gente como Er_nota_gorfo o cualquier espécimen de la misma calaña. Las letras son probablemente lo más impactante del disco por su garrulez y por la omnipresente apología del proxenetismo. Entraré con más detalle más adelante.

Finalmente, tenemos un detalle que, si bien por sí solo no posee bizarrez, unido a cualquiera de los anteriores multiplica el valor de la pieza. El detalle en cuestión es bastante obvio: Los Chulos Son Pa Cuidarlos representa el pasado oscuro de un famoso, y además es algo que este tipejo jamás admitiría haber hecho. Algo, en suma, por lo que no le preguntaría ni Pablo Carbonell en sus mejores tiempos. Pero, a diferencia de otros casos como La Historia de Bill Clinton contada para los niños (Nacho Cano), o todo el Forgessound (Luis Eduardo Aute, Rosa León, Teddy Bautista y otros), Los Chulos Son Pa Cuidarlos no está hecho en un momento de debilidad o cachondeo, sino que es el inicio del que ahora se hace llamar Alejandro Sanz. Y no es un inicio cualquiera: se trata de un fracaso tan sonado y ridículo (insisto en las 75 copias vendidas en toda España) que el sr. Magno cambió de estilo y hasta de nombre artístico, abandonando su (suponemos) adorada rumba para pasarse a un estilo comercial y repetitivo del cual ya estaban saturados los medios incluso aquel entonces. Algo que, por otra parte, no dice nada bueno de este hombre, puesto que si hubiera seguido con su carrera ¿musical? ahora estaría reverenciado como uno de los grandes maestros, dejando en pañales a duros competidores como El Pelos o La Otxoa. Lástima.

Pero, si bien estamos ante algo único que se merece toda la parrafada anterior, no debemos olvidar que esto es una crítica, no un artículo, y por tanto es hora de entrar en materia. En primer lugar, es inevitable comentar la estética rompedora de la portada, sólo superada por Ginesito, Deme el Castellano y algunos otros elegidos. Veámosla:

Su impresionante falta de complejos (y de sentido del ridículo) es sólo superada por su expresión de chulería, que, si bien es muy apropiada para el título del disco, palidece ante verdaderas muestras de proxenetismo barriobajero, y suponemos que el mismísimo Payo Juan Manuel le pegaría un par de hostias por mariconazo, del mismo modo que Dominguín se las dió a su hijo. Si podéis resistir el chorro de aceite que emana de esta portada, es hora de que sufráis la contraportada:

Alucinante, ¿no es cierto? Pero recuperémonos del shock producido por tal visión, y comentemos otro detalle: en esta contraportada podemos apreciar los nombres de las canciones, así que empecemos a hacernos una idea de lo que nos espera. Los Chulos Son Pa Cuidarlos se antoja la más suculenta del disco (y de hecho lo es), junto con Se Busca Un Lío, que suponemos que se habría llamado Se Busca La Ruina si Mr. Sanz fuera de Málaga. También destacan otros títulos como Tomasa, que por desgracia no es una versión de La Tomasa del Payo, Ajaulili o, sobre todo, Tom Sayer. Esto, lejos de ser una errata, creemos que es una forma de rebeldía contra el sistema. Si Alejandro Magno quiere escribir una palabra sin uve doble, ¿quienes somos nosotros para obligarle? Incluso denota su espíritu punk: él hace las cosas como quiere, no le importa que la sociedad le diga que está mal. Esto hace inevitable la comparación con los Sex Pistols, y además tanto ellos como Alejandro cosecharon el éxito con un solo disco, si bien en éste último caso el éxito tardó una década en llegar. Es obvio que el artista que nos ocupa era un adelantado a su tiempo, por lo cual para hacer una gira basada en el sucio lucro hubo de cambiar su inefable estilo musical.

Bien, pasemos a lo fuerte, es decir, a la propia ¿música?, que es lo que interesa. Debido a que algunas canciones, como Doña Marina o Ajaulili son bastante vulgares (al menos, en comparación con las grandes joyas del disco), sólo comentaré en detalle las bazofias más extremadamente infumables del disco. Como decir sólo eso sería ser muy poco selectivo dada la ínfima calidad de la obra que nos ocupa, para ser más claro diré que me extenderé en las tres peores bostas (es decir, las tres mayores joyas): Señor Papá, Tom Sayer y Los chulos son pa cuidarlos. Esta última no tiene desperdicio.

Señor Papá
En esta canción (por llamar de algún modo a eso) no existen referencias directas al proxenetismo, pero casi. Básicamente nos narra las andanzas de Magno como golfillo despreocupado de la vida que se dedica a nada en concreto. Vamos, la cigarra del cuento. El estribillo es francamente sobrecogedor, y paso a desglosar aquí su impactante letra:

Hijo mío, tú quieres aprender a zapaterelerelelelerelerelerelerero... ¡NO, SEÑOR PAPÁ!
Entonces tú quieres ser carpintelerelerelerelerelerelerelerero... ¡NO, SEÑOR PAPÁ!
Te gustaría aprender a carnicelerelerelerelerelerelerelerelerero... ¡NO, SEÑOR PAPÁ!
¡Entonces tú quieres ser sinvergüencerelerelerelerelerelerelerero!... ¡¡SÍ, SEÑOR PAPÁ!!

Como vemos, la capacidad de hacer rimas de este hombre no tiene igual. Además, su finísima elección de vocabulario queda claramente patente (aunque ampliamente superada posteriormente). El resto de la letra es, digamos, digno del estribillo: Alejandro magno realmente desea ser un auténtico sinvergüencerelerelerelerelerelerelerero de pura cepa. Escuchad, escuchad, y ya me contaréis... si sobrevivís.

Tom Sayer
Como vemos, Alejandro Magno se nutre de referencias culturales varias, y lo admite sin pudor. ¿Son compatibles la literatura y la rumba? Alejandro Magno cree que sí, y no somos nadie para decirle que no. De hecho, probablemente estaríamos ante el Cervantes del siglo XX si no fuera porque el mundo decidió que su estilo musical no era apropiado para los tiempos que corrían. Porque, señores, estamos hablando de un genio incomprendido adelantado a su tiempo. Pero me estoy desviando... es el momento de analizar la letra. Si leemos entre líneas veremos que se trata de una crítica literaria en formato musical, algo innegablemente original pero que, por razones desconocidas, no fue aceptado. Veamos qué aspectos destaca Alejandro en su crítica:

Mi ídolo desde pequeño
fue producto de la imaginación,
fue el personaje de un cuento
que marcó mi generación.
Me gustó su forma de ver
la vida de otro color,
la vida del Mississipi,
y me vino la inspiración.

El autor se centra en las sensaciones encontradas en la lectura de la obra. Así, vemos que es probablemente la falta de objetividad lo que desacreditó a su crítica... porque su innovador estilo de crítica basada en la subjetividad no fue aceptado, por desgracia.

Ese tipo peligroso
con cara llena de pecas
y sus ropas andrajosas
chupado y de carne seca.

Ahora el autor se centra en el personaje principal, y además lo hace de un modo curioso, ya que no usa ningún verbo. Así que no sólo estamos hablando de un compositor y crítico literario, sino también de un lingüista, tan rompedor en esta faceta como en las demás. Esta estrofa no verbo, como esta misma frase.

Ese gran amigo suyo
primo de Kunta Kinte
que siempre le acompañaba
me extraña que no despinte.

No hace falta decir nada. Esta estrofa, y en especial el bizarrísimo e inesperado último verso, hablan por sí solos.

El cuento no fue así,
que Tom Sayer fue un bandolero,
que nadie lo ha comprendido,
que le robó el reloj a mi bisabuelo.

Como vemos, Alejandro Magno es un ávido consumidor de sustancias alucinógenas y psicotrópicas. Eso explica, efectivamente, muchas cosas (también hay apología de la droga en Ajaulili).

Los chulos son pa cuidarlos
Su obra cumbre. Una de las mayores bostas que jamás he escuchado, y eso, creedme, tiene mérito tras 8 Spanish Bizarros y 12 especiales de Caviar del Caspio. No es casualidad que esta sea la ¿canción? que abre el disco: se trata de un arranque con fuerza para dejar K.O. al incauto comprador. Sólo con escuchar los primeros acordes sabemos que el título de la canción es apropiado. "Los Chulos son pa Cuidarlos"... simplemente sabemos que difícilmente se podría escoger un título mejor. Es una canción hecha por y para Chulos. Tras esas primeras notas, un tremendo "Nainonainonaaaaaa", en el que escalofriantemente reconocemos la odiosa voz de Alejandro Sanz, hiela nuestras neuronas. Tras esto, si nuestro cerebro es capaz de resistir lo irresistible, es decir, la tentación de apagar el reproductor, asistiremos a una indescriptible declaración de principios. Declaración, por supuesto, totalmente acorde con el título de la canción y por ende del disco entero:
Ya te he dicho tantas veces
que te doy mi primavera
si a cambio de billetes
y una moto de primera.
Sabes bien que protegerte
tiernamente y con solera
es un arte que llevo en mi sangre
y no, no lo tiene cualquiera.

La relación con la mítica El Protector del grandioso Payo Juan Manuel (otra oda al proxenetismo de la cual tal vez hable algún día) es evidente, sólo que aquí no se hace referencia directa al oficio de la "protegida", aunque está bastante claro (y si no, a santo de qué la palabra "Chulos"...). Tras estos bizarrotes versos pasamos al inenarrable estribillo, cuya transcripción es insuficiente debido a que los berridos de Magno son intranscribibles:

Los Chulos son pa cuidarlos, y tú no lo haces asín.
Los Chulos son pa cuidarlos, no me tengas porque sí.
Los Chulos son pa cuidarlos, y pa toa la vida entera.
Los Chulos son pa cuidarlos, y ellos cuidarán de ti.
Ay, a tu vera, a tu vera; ay, a tu vera para ser feliz.
Ay, a tu vera, a tu vera; ay, a tu vera pa cuidar de ti.
Ay, a tu vera, a tu vera; ay, a tu vera, y es mejor así.
Ay, a tu vera, a tu vera; ay, a tu vera, y hasta pa morir.

Los dos primeros versos son enigmáticos: ¿Se trata de un desengaño amoroso? ¿O es que Alejandro no quiere ser un hombre objeto, perdón, un chulo objeto? Los dos siguientes versos lo dejan claro: los chulos son unos entes especiales, se funden contigo hasta formar una única entidad bicéfala. Así son los Chulos. Bigger than life. Finalmente, una coletilla de 4 nuevos versos igualmente aliterados y repetitivos refuerza esta última conclusión. Pero sigamos con la aberración:

Ya te he dicho tantas veces
que tú has sido la primera
y que todos mis ritos mejores
se hacen polvo en tu cadera.
No hagas caso de las voces
ni brebajes de hechiceras
porque en sueños me conoces
como el príncipe que esperas.

Alejandro sigue metido hasta el fondo en su papel de Chulo, y los dos últimos versos son probablemente lo más hortera de todo el disco (eso es mucho). Tras esto, sigue de nuevo el grandioso estribillo, martilleando sin piedad a nuestros desprotegidos tímpanos con sus indescriptibles alargamientos de vocales. Y, al fin, llega el momento que todos estábamos esperando: el final de la canción.

En suma, todo esto representa el cúlmen de una obra bizarra de la mala calidad musical que, si bien ha trascendido más por la posterior fama del sujeto que nos ocupa, es uno de los mayores paradigmas del desecho musical español. Sólo el maestro Toledo, en toda su totalidad, y algunos otros artistas, en ciertos momentos bajos de su carrera, han llegado a este nivel. Quitémonos el sombrero ante esta abisal flor de estercolero, como la denominaría el mismísimo Faemino One, pues pocas veces se ha repetido algo así (por suerte), incluso en el espantoso panorama bizarro centrado en Tamara que se ha venido en llamar "caspa".

Tracklist

La clasificación va desde N (bizarrez casi inexistente) hasta NNNNN (horror incalificable), existiendo además la categoría especial V para subproductos tóxicos muy concretos que deben usarse en bajas dosis bajo peligro de demencia aguda.

Los Chulos son Pa Cuidarlos V
Tomasa NNN
El Apartamento NNN
Se busca un lío NNN
Doña Marina NN
Tom Sayer NNNN
Señor Papa NNNNN
Cuando Navegamos NN
Micaela NNNN
Ajaulili NNN



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04 enero 2006

Pequeños placeres

Leo hoy, en un infumable tratado sobre pedagogía (Maten un pedagogo al día, es un consejo de la DGT) unos apuntes sobre la inteligencia emocional, esa inteligencia con la que Punset adoctrina a los piscólogos noctámbulos. La cosa es que recordaba que para mantener un estado de ánimo alegre y feliz se debía, entre otras cosas, aprender a disfrutar de los pequeños placeres de la vida.

Vaya listos de los cojones, los tíos. Como si no supiésemos nosotros el valor terapéutico que tiene el hecho de ponerse las zapatillas de estar en casa. Esas pantuflillas, ya viejas pero que están hechas a tu pie que da gusto. Eso recupera como 10 puntos de fatiga, me figuro. Pero vamos, que porque lo de valorar lo pequeño sea una obviedad no deja de ser cierto. Es cierto que esta vida es demasiado a menudo un profundo pozo de mierda, y si no hubiese determinados momentos KitKat haría tiempo que habríamos salido por ahí con un cortauñas, un sacapuntas o algo peor, en plan Michael Douglas en Un día de Furia. Que tiene su punto la peli, por cierto.

Y es que no se si alguien aprecia en su justa medida el hecho de ir a cortarse el pelo. Me parece que a muchos varones nos da bastante por coolio ir a cortarnos el pelo. A mi, por lo menos, me da mucha pereza. Lo único que me motiva es el excelso momento en el que me lavan la cabeza. Ay amigos, valoren ese momento en el que te echan ese champú-o-lo-que-coño-sea con principios activos y aromas a arce y buñuelos con tocino. Tú ahí sentado en una butaca cómoda mientras una mujer ( joven, que huele bien, y a menudo guapa ) te lava la cabeza suavemente. Incluso algunas se lo curran y te hacen un masajito simplemente acojonante. La leche oigan. Nótese que esto no lo hacen en la peluquería del señor Manolo, la de la Interviú en la que sale Marisol y las fotos con peinados del año 84, en un alarde de modernidad.

Otro pequeño placer que alguna vez hay que catar es bañarse en bolas. No se en el caso de las mujeres, pero la sensación de libertad general y genital es formidable. Una gozada. Yo, si pudiera, me bañaba siempre en pelotas. Que levante la mano el que no haya vuelto en verano a las mil, bastante perjudicado por la playa y haya decidido pegarse un txombo matutino que te deja como Dios y mata cualquier resaca.

Analicemos también el denominado Triunvirato del Placer de la Orden de la Gula. Consiste en aunar los poderes de los tres elementos de la naturaleza para conseguir un momento de vicio quasipecaminoso. Toma ya, con la frasecita. Me refiero a algo tan simple como coger un Tigretón ( o Pantera Rosa, para el aficionado ), un batido de chocolate ( o de Fresa, para el caso anterior ) y un pei. Y ponerse en posición horizontal a practicar el noble acto de rascarse la zona escrotal, que creo que no está lo suficientemente valorado.

Se puede sustituir el Tigretón y el batido ( acaso demasiado chocolatoso, para según qué público ) por una birra y unas aceitunas o snacks al gusto. Pero que no haya que pelar, ojo, que eso es muy cansino. Del mismo modo, el peta es opcional. Desde The Foreros Weblog respetamos opciones de todo tipo, incluso a Mercedes Milá. No, bueno, espera, a Mercedes Milá casi mejor que la sodomicen con un soplete. Pero con respeto y en un ambiente sin humos, ojo.

Another moment. Delante del ordenador, uno está tan tranquilo leyendo atentamente alguna parida que pueda haber escrito algún desgraciao con demasiado tiempo libre. Como esta, fíjate. No es que lleves mucho rato, pero el suficiente para haber conseguido una postura cómoda. La cosa es que tras quince o veinte minutos, notas un runrún que ronda tu vejiga y te indica que ya estás con el pilotito encendido. Vaya. Sin embargo tu aún aguantas, esta mierda del internet está interesante y ni de coña piensas levantarte con lo lejos que queda el baño. La concentración se resiente tras otros diez minutos. Tanta presión hace que te cueste prestar atención a ese rollo tan interesante sobre la supuesta afición a la coprofagía de Acebes. “Alarma, alarma” insisten tu uretra y tu vejiga. Pero tu eres un macho, y más vago que Ramón Sampedro. Tu aguantas como está mandao. Eres capaz de seguir ahí clavado lo menos otros diez minutos. “VAMOS, VENGA, JODER!” , el cuerpo te pide un meao a gritos. ¡Si sigues un minuto más delante de la pantalla, vas a acabar reventando, vago de mierda!

Y claro, al final acabas yendo. Es entonces cuando, después de la apretadiglia-carreriglia por el pasillo, sueltas por fin esa meada larga, plácida, haciendo jueguecitos con el chorrillo. Qué gloria, qué bendición de los cielos, amiguetes. Y piensas: “Yo no sé qué es la felicidad, pero esto tiene que ser un pedacito de ella”.

Otro momento que sucede a veces y resulta profundamente reconfortante es el instante en el que abres el ojo cabreao, calentito en tu cama recien despierto, y te levantas con una mala hostia del quince. Pero descubres justo a tiempo que te has levantado hora y media antes y te puedes volver al sobre. Madre mía, con que ganas lo pillas, que sonrisilla de imbécil se te pone.

Del mismo modo, habría que valorar esos pequeños momentos de satisfacción que se producen cuando te sale un problema ( te salía, mejor dicho ) de Matemáticas. O cuando te pasas esa pantalla tan cabrona que llevas meses que ni pa Dios la sacas. Lo que me costó lo del avión de juguete del San Andreas, cagonlaputa. O la de la isla del Comandos 1. Pequeños triunfos de la vida cotidiana, oigan.

Ya lo dejo, que me rayo. Disfruten de lo pequeño en este mundo perruno, en la medida en que sea posible. Y recuerden tambien que creo que Flaubert ( ese gran centrocampista ) decía algo así como: "Las desgracias que hay que tener en cuenta no son las grandes desgracias, sino las pequeñas". Pero eso, amigos, es otro artículo.

Feliz 2054, y todo eso.

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